epílogo


Sentado en la plaza, consumiendo con vehemencia una novela, dos semanas leyéndola, catorce días, y ahora acá, terminándola. No quiero llegar a la última página, no quiero perder la amistad que tengo con ella, no quiero un “hasta luego estimado lector”, no quiero un ”nos vemos en la próxima novela”, "te recomiendo que leas...", no quiero, no quiero, no quiero. No.

Deseo su compañía constante que me protege de un mundo que no entiende.

Doy vuelta la página 647, sólo resta un párrafo pequeño, ya voy sufriendo el adiós, mis ojos se hinchan, se me frunce el entrecejo. Siento la despedida, no quiero llorar, pero un poco si.

Y es el punto final de la novela, un adiós unilateral. El libro se cierra, te deja afuera. Levanto la vista, observo a la gente caminar. Viento.

Pausa o desconcierto.

Una sonrisa aparece lentamente en mi rostro (desde el lado derecho). Recordaré haberla conocido, sus diálogos y su personalidad oculta llena de sorpresa. ¡Eso es! La pensaré en la fantasía del recuerdo y en la nostalgia trasnochada. Qué bueno ha sido conocerla. Si, si, que bueno ha sido.

Anochece en capital, el frío se siente, volver a casa y comer algo rico. Buen plan.

“...cómo me gustaría comer unos ravioles de la abuela.”

foto: manu

4 comentarios:

Manu dijo...

no se si a alguién le habrá pasado algo parecido. no planteó, necesariamente, lágrimas ni volverse alcoholico. sino, esa sensación de vacío al terminar un libro.

Anónimo dijo...

...no es un comentario...son solo dos preguntas...de verdad todo eso te pasa cada vez que lees algo? o fue solo una sensacion que surgio y termino en texto?...
creo que tengo la respuesta...pero quiero que el verdadero autor me de la sseguridad (...elverdadero, si?)
yop

Manu dijo...

no se si siempre, dependerá de que tanto te llegue lo leído. pero si ud quiere que sea puntual, le diría que con rayuela me pasó...supongo que a varios también.

gla. dijo...

Me pasa y lo que hago,pasado un tiempo lo vuelvo a leer...las poesias las leo constantemente.